lunes, 17 de junio de 2013

Volver a la casilla de salida



Es domingo por la tarde, el momento perfecto para que el hastío y el aburrimiento se apoderen de nosotros. Así que decidimos ver una película, leer una novela ligera o si somos muy nostálgicos con nuestra niñez, jugar una partida al juego de la oca con nuestra familia o amigos.
Sabemos que no nos llevará mucho tiempo. No mas del que tratamos "matar" hasta que llegue la hora de cenar o irse a la cama. Tenemos claro que nuestra actividad tiene un principio y un final muy claro. Ya sea el titulo de la película/libro, o el grupo de ocas en la línea de salida nos marcan el inicio. Los créditos desplazándose en la pantalla, un fin, o la casilla 63 muestran el final, la resolución del conflicto o la victoria.
Si de algo adolece la historia en un nivel más básico o general, es mostrarse como una narración, como un desarrollo, como un recorrido que tiene un fin bien definido. La división o encuadramiento en diversas edades (Antigua, medieval, moderna...) aunque es una creación artificial para un mejor estudio, a veces se presenta como un "hecho" histórico.
De nuestra época de estudiantes en la secundaria recordaremos el 14 de julio de 1789 como el inicio de la Edad Contemporánea o el descubrimiento de America como el fin del medievo.
También recordaremos las líneas cronológicas de nuestros manuales. De izquierda a derecha, imparables, siempre hacia delante y cada vez más alejada de un supuesto comienzo.
La historia de Roma por supuesto también es lineal. Hace poco, el 21 de abril, se celebraba que hace 2766 años (753 a.C. año arriba, año abajo) se fundaba la ciudad eterna. Aunque de eterna tenia poco ya que en teoría cayó el 476 d.C. Pero no hay que preocuparse. La mayoría de agencias turísticas nos ofrecen viajes para conocerla, por lo que se levantó rápidamente, miró que nadie viese que se había caído, y se dedicó a acomodar a los papas católicos hasta nuestros días.
Esta presentación de los hechos tiene una intención clara. Al igual que le sucede a la bolsa, Roma subió, alcanzó un cenit donde su valor estaba al alza y terminó desplomándose debido a la mala administración, sufriendo un concurso de acreedores que se repartieron sus restos y que terminaran formando los estados europeos.
Por supuesto que Roma vivió un "viernes negro" aunque como suele suceder en la antigüedad, duró mas de un día. De hecho es un siglo. Es la crisis del siglo III.
Mas bien a la hora de la verdad se considera que fueron unos 50 años en los que Roma cotizaba menos que algunas antiguas cajas de ahorros en nuestra actualidad. Maximino (235) o Gordiano III (238) serian nuestros "Ratos" particulares, los cuales solo hundirían más una Roma en crisis, y Aureliano (270) y Diocleciano (285), los gestores que convertirían los pequeños brotes verdes en campos de trigo de espigas doradas. (Aunque no tan doradas como antaño, por supuesto)
Esta crisis es "necesaria" para la historia. Es el caer en el segundo puente del tablero de la oca. Es un retroceso, un elemento que explica como Roma no avanzó en un desarrollo unidireccional, aunque finalmente cae en la muerte y así, la historia de la humanidad (Entendiendo a Europa como la única humanidad) debe partir desde la casilla de salida.
E Hispania, como parte del Imperio, no fue ajena a malas tiradas de dados, crisis bursátiles o "malos de la película" que vinieron a poner fin a una época esplendorosa.

La historiografía mas tradicional siempre ha considerado y presentado las invasiones bárbaras como un puntal clave de la crisis y caída de Roma, y por supuesto Hispania se llevó su ración de invasores. Autores como Tarradel consideraban las invasores de Francos y Alamanes como "la única conmoción fuerte sufrida en España desde las Guerras Cántabras hasta el final del mundo romano" En el 260 los Francos llegarían desde el Pirineo occidental y asediarían Tarraco. Su ataque seria tan virulento que provocaría una crisis económica en la península, de la cual tendríamos vestigios arqueológicos evidentes. Estos vestigios serian los denominados "tesorillos", es decir, enterramientos de piezas monetarias dejadas por el invasor o por la tesaurización de los habitantes temiendo el saqueo. Por otro lado tendríamos incendios y destrucciones en toda la Tarraconensis y restos de murallas para hacer frente tanto a estos invasores como a las anteriores incursiones de los Maurii desde África. La historiografía española incluso hablaría de otra invasión desde los Pirineos orientales de los Alamanes, poniendo aun en más transcendencia a la invasión como motor principal de la crisis.
Estas ideas se irían modificando con el tiempo. Autores como Blázquez o Arce desarrollarían otros factores de crisis o incluso de "cambios" Sin negar las invasiones (Aunque se comenzaba a descartar la llegada de los Alamanes) pondrían sobre el tablero otros factores de crisis. Hispania dentro de la esfera del Imperio de las Galias de Póstumo (Usurpador al trono), acciones piráticas que paralizaron el comercio de aceite con Roma, o las bagaudas, grupos de esclavos huidos y desheredados erguidos como salteadores de caminos frente a la presión fiscal imperial.
El problema de estas teorías es el uso de los restos arqueológicos como "guía" de unas fuentes escritas demasiado sesgadas. Desde Gordiano a Diocleciano nos encontramos casi un siglo sin fuentes escritas coetáneas sobre la península. Dion Casio, Aureliano Víctor, Eutropio... son autores del siglo IV, por lo que su fiabilidad siempre es discutible.

Otras tendencias historiográficas han analizado este periodo en la península. El modelo marxista, con sus análisis de medios de producción y aspectos sociales relacionados con la propiedad, con Fernández Ubiña a la cabeza, no cuestiona tanto las causas (Bárbaros, crisis económica) como los resultados. Para este autor en concreto, las invasiones y las crisis económicas de este periodo provocaría una clara consecuencia. El fin del sistema esclavista y por tanto, de la ciudad como principal beneficiaria, para pasar al colonato, es decir, la ruralización, el establecimiento de las elites en el campo. Los colonos, personas libres pero miserables, acordarían la protección de un patrón o gran propietario, del que obtienen tierras a cambio de las rentas. Es el paso del modelo esclavista al feudal según las directrices del materialismo histórico. Esto tendría su reflejo arqueológico en el aumento de los restos rurales (Cualquier resto rural correspondería con una villa romana) y la falta de inscripciones que demostraran la practica del evergetismo. Es decir, la inversión de las elites urbanas en infraestructuras con el fin de medrar en el gobierno local. Es su defecto, observaríamos miliarios y restos votivos a la gloria del emperador "irrelevantes" para Ubiña.
La principal critica a estar teorías es el "encajar" el modelo a los hechos y adaptarlos al mismo. A su vez, el cambio de restos votivos, de propios del evergetismo a propios de glorificación de los emperadores, no muestra de por sí una crisis urbana. Mas bien, un cambio mental respecto a  la figura de un emperador que con Diocleciano acabará divinizándose, adoptando una pompa y costumbres propias de las cortes orientales en un intento de reforzar su autoridad, tras casi un siglo de usurpaciones y guerras civiles.

La antropología cultural no ha dejado de lado los efectos de la crisis del siglo III en nuestra península. Su principal objeto de estudio seria el choque cultural de las nuevas sociedades llegadas a la península (germanos) con los habitantes ya establecidos. Usando modelos extraídos del estudio del proceso de colonización desde el XVI al XIX (Mucho mas documentado y mejor conocido) autores como Urruela formularían teorías tales como el "renacimiento de lo indígena" Estas teorías se sustentarían en como la llegada de instituciones germanas en este periodo adaptadas a algunas instituciones locales configurarían la sociedad alto medieval, directamente posterior. Tsirkin hablaría de un giro en el eje económico de la península. El sureste fuertemente romanizado y donde la administración era más eficaz, seria desangrado por las requisas de los emperadores enfrascados en costosas e infructuosas guerras. Así, el centro y mas aún, el norte peninsular, menos urbano y romanizado, pasarían a ser las zonas hegemónicas económica y culturalmente.

En cualquier caso y con sus matices, estas teorías tienen una misma base. Las invasiones, la crisis económica-monetaria y la inestabilidad política como claves para explicar la decadencia de un imperio como el Romano. Y la decadencia impone retroceso. Por supuesto que algunos autores hablan de "cambio" en lugar de crisis, pero la idea de abandono de un tiempo pasado esta presente en todos ellos. Existen dentro de estas tendencias revisiones a periodos anteriores como el de los Antoninos, donde ese ideal de autores ilustrados como Gibbon de paraíso terrenal es muy matizado. Pero mas que investigar razones y consecuencias, las nuevas investigaciones se plantean nuevas preguntas. ¿Fueron conscientes los propios romanos durante el siglo III de esa crisis? ¿Hasta que punto las visiones posteriores, influenciadas por tendencias apocalípticas traídas de las religiones orientales, o la visiones renacentistas, exageraron la crisis para explicar el fin de una gloria clásica que nunca existió? ¿Los bárbaros destruyen o permiten la continuidad del imperio? En definitiva, ¿Crisis o continuidad? No avance o retroceso sino si los esquemas mentales que configuraron la idea de imperio siguen presentes en la época de Diocleciano. Incluso ¿Existieron más crisis similares a la del siglo III durante los 1.000 años de Imperio? ¿Una crisis presentada de forma tan exagerada, no acabo con un imperio que aun sobreviviría 200 años mas?


Películas como "Salvar al soldado Ryan" muestran el periodo de la Segunda Guerra Mundial como un periodo donde predominaban los tonos grises. Probablemente la intención del director era separarse de anteriores producciones de los años 60 donde la claridad de los uniformes americanos, en contraste con los alemanes, y los campos verdes de Francia parecían mostrar la guerra mas similar a un Western que a un conflicto armado.

Las películas de romanos nos presentaba una Roma de mármol y oro, de diademas, togas y águilas imperiales. El bajo imperio, apenas recreado en el cine (Puede mostrar una primera idea de la consideración que se tiene a este periodo) se representaría como un mundo de ladrillo y hierro, de cascos, pantalones y cruces, un mundo barbarizado.
Nuestro esquema mental de desarrollo continuo propio de la ilustración provoca que entendamos que entre Trajano y Constantino hay una degradación, una crisis, un cambio sustancial. Pero quizás para un campesino de la Bética, en cualquiera de los dos periodos, no tendría dudas de quien era el emperador, en caso de saber siquiera su nombre. Lo importante a la hora de buscar entender un periodo va mas allá de conseguir enumerar los sucesos. La historia dejó hace tiempo de ser la sucesión de sucesos sucedidos sucesivamente. El comprender, no relatar, el cómo son vistos y entendidos los periodos por las gentes que las vivieron, lleva a conclusiones muchísimo mas interesantes y precisas, que las discusiones acerca de hechos que suenan rimbombantes, dramatizados e incluso "peliculeros" pero que pudieron ser intrascendentes para las personas que supuestamente las vivieron. No hay hechos que marquen cambios inmediatos. Las mentalidades y la comprensión del mundo es algo que tarda años en forjarse y años en destruirse. Las fechas marcan momentos útiles para el estudio, pero para nada marcan ni cambios ni avances ni retrocesos.  
  
Por eso la historia no es el juego de la oca. No tiene ni comienzo ni final claro. Estaría mas cerca de un parchís. Un parchís de múltiples jugadores. Circular, sin otro final que "comerte" a tus vecinos, pudiendo estos regresar y alargándose la partida una eternidad.

Kubain

Bibliografía:

-FERNÁNDEZ UBIÑA, JOSÉ; La crisis del siglo III: realidad histórica y distorsiones historiográficas, en CARLOS ESTEPA, DOMINGO PLÁCIDO (coord) Transiciones en la antigüedad y feudalismo, Madrid, Fundación de investigaciones marxistas, 1998

-CESPAS PALANCA, ADELA; Crisis y continuidad en la hispania del siglo III, Madrid, CESIC, 1997

-WHITBY, MICHAEL; El inicio de la decadencia, Barcelona, RBA, 2009

-MORILLO, ANGEL; Las incursiones de mauri y francos, en ALMAGRO-GORBEA, MARTÍN, Historia militar de España, Tomo I, Prehistoria y antigüedad, Madrid, Laberinto, 2009


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Y tu... ¿Como lo ves?