Es domingo por la tarde,
el momento perfecto para que el hastío y el aburrimiento se apoderen de
nosotros. Así que decidimos ver una película, leer una novela ligera o si somos
muy nostálgicos con nuestra niñez, jugar una partida al juego de la oca con
nuestra familia o amigos.
Sabemos que no nos llevará mucho tiempo. No mas del que
tratamos "matar" hasta que llegue la hora de cenar o irse a la cama.
Tenemos claro que nuestra actividad tiene un principio y un final muy claro. Ya
sea el titulo de la película/libro, o el grupo de ocas en la línea de salida
nos marcan el inicio. Los créditos desplazándose en la pantalla, un fin, o la
casilla 63 muestran el final, la resolución del conflicto o la victoria.
Si de algo adolece la historia en un nivel más básico o
general, es mostrarse como una narración, como un desarrollo, como un recorrido
que tiene un fin bien definido. La división o encuadramiento en diversas edades
(Antigua, medieval, moderna...) aunque es una creación artificial para un mejor
estudio, a veces se presenta como un "hecho" histórico.
De nuestra época de estudiantes en la secundaria recordaremos
el 14 de julio de 1789 como el inicio de la Edad Contemporánea o el
descubrimiento de America como el fin del medievo.
También recordaremos las líneas cronológicas de nuestros
manuales. De izquierda a derecha, imparables, siempre hacia delante y cada vez
más alejada de un supuesto comienzo.
La historia de Roma por supuesto también es lineal. Hace poco,
el 21 de abril, se celebraba que hace 2766 años (753 a .C. año arriba, año
abajo) se fundaba la ciudad eterna. Aunque de eterna tenia poco ya que en teoría
cayó el 476 d.C. Pero no hay que preocuparse. La mayoría de agencias turísticas
nos ofrecen viajes para conocerla, por lo que se levantó rápidamente, miró que
nadie viese que se había caído, y se dedicó a acomodar a los papas católicos
hasta nuestros días.
Esta presentación de los hechos tiene una intención clara.
Al igual que le sucede a la bolsa, Roma subió, alcanzó un cenit donde su valor
estaba al alza y terminó desplomándose debido a la mala administración,
sufriendo un concurso de acreedores que se repartieron sus restos y que
terminaran formando los estados europeos.
Por supuesto que Roma
vivió un "viernes negro" aunque como suele suceder en la antigüedad,
duró mas de un día. De hecho es un siglo. Es la crisis del siglo III.
Mas bien a la hora de la verdad se considera que fueron unos
50 años en los que Roma cotizaba menos que algunas antiguas cajas de ahorros en
nuestra actualidad. Maximino (235) o Gordiano III (238) serian nuestros
"Ratos" particulares, los cuales solo hundirían más una Roma en
crisis, y Aureliano (270) y Diocleciano (285), los gestores que convertirían
los pequeños brotes verdes en campos de trigo de espigas doradas. (Aunque no
tan doradas como antaño, por supuesto)
Esta crisis es "necesaria" para la historia. Es el
caer en el segundo puente del tablero de la oca. Es un retroceso, un elemento
que explica como Roma no avanzó en un desarrollo unidireccional, aunque
finalmente cae en la muerte y así, la historia de la humanidad (Entendiendo a
Europa como la única humanidad) debe partir desde la casilla de salida.
E Hispania, como parte del Imperio, no fue ajena a malas
tiradas de dados, crisis bursátiles o "malos de la película" que
vinieron a poner fin a una época esplendorosa.
La historiografía mas
tradicional siempre ha considerado y presentado las invasiones bárbaras como un
puntal clave de la crisis y caída de Roma, y por supuesto Hispania se llevó su ración
de invasores. Autores como Tarradel consideraban las invasores de Francos y
Alamanes como "la única conmoción
fuerte sufrida en España desde las Guerras Cántabras hasta el final del mundo
romano" En el 260 los Francos llegarían desde el Pirineo occidental y asediarían
Tarraco. Su ataque seria tan virulento que provocaría una crisis económica en
la península, de la cual tendríamos vestigios arqueológicos evidentes. Estos
vestigios serian los denominados "tesorillos", es decir,
enterramientos de piezas monetarias dejadas por el invasor o por la
tesaurización de los habitantes temiendo el saqueo. Por otro lado tendríamos
incendios y destrucciones en toda
Estas ideas se irían modificando con el tiempo. Autores como
Blázquez o Arce desarrollarían otros factores de crisis o incluso de
"cambios" Sin negar las invasiones (Aunque se comenzaba a descartar
la llegada de los Alamanes) pondrían sobre el tablero otros factores de crisis.
Hispania dentro de la esfera del Imperio de las Galias de Póstumo (Usurpador al
trono), acciones piráticas que paralizaron el comercio de aceite con Roma, o
las bagaudas, grupos de esclavos huidos y desheredados erguidos como
salteadores de caminos frente a la presión fiscal imperial.
El problema de estas teorías es el uso de los restos arqueológicos
como "guía" de unas fuentes escritas demasiado sesgadas. Desde
Gordiano a Diocleciano nos encontramos casi un siglo sin fuentes escritas coetáneas
sobre la península. Dion Casio, Aureliano Víctor, Eutropio... son autores del
siglo IV, por lo que su fiabilidad siempre es discutible.
Otras tendencias historiográficas han analizado este periodo
en la península. El modelo marxista, con sus análisis de medios de producción y
aspectos sociales relacionados con la propiedad, con Fernández Ubiña a la
cabeza, no cuestiona tanto las causas (Bárbaros, crisis económica) como los
resultados. Para este autor en concreto, las invasiones y las crisis económicas
de este periodo provocaría una clara consecuencia. El fin del sistema esclavista
y por tanto, de la ciudad como principal beneficiaria, para pasar al colonato,
es decir, la ruralización, el establecimiento de las elites en el campo. Los
colonos, personas libres pero miserables, acordarían
la protección de un patrón o gran propietario, del que obtienen tierras a
cambio de las rentas. Es el paso del modelo esclavista al feudal según las
directrices del materialismo histórico. Esto tendría su reflejo arqueológico en
el aumento de los restos rurales (Cualquier resto rural correspondería con una
villa romana) y la falta de inscripciones que demostraran la practica del
evergetismo. Es decir, la inversión de las elites urbanas en infraestructuras
con el fin de medrar en el gobierno local. Es su defecto, observaríamos
miliarios y restos votivos a la gloria del emperador "irrelevantes"
para Ubiña.
La principal critica a estar teorías es el
"encajar" el modelo a los hechos y adaptarlos al mismo. A su vez, el
cambio de restos votivos, de propios del evergetismo a propios de glorificación
de los emperadores, no muestra de por sí una crisis urbana. Mas bien, un cambio
mental respecto a la figura de un
emperador que con Diocleciano acabará divinizándose, adoptando una pompa y
costumbres propias de las cortes orientales en un intento de reforzar su
autoridad, tras casi un siglo de usurpaciones y guerras civiles.
La antropología cultural
no ha dejado de lado los efectos de la crisis del siglo III en nuestra península.
Su principal objeto de estudio seria el choque cultural de las nuevas
sociedades llegadas a la península (germanos) con los habitantes ya
establecidos. Usando modelos extraídos del estudio del proceso de colonización
desde el XVI al XIX (Mucho mas documentado y mejor conocido) autores como
Urruela formularían teorías tales como el "renacimiento de lo indígena"
Estas teorías se sustentarían en como la llegada de instituciones germanas en
este periodo adaptadas a algunas instituciones locales configurarían la
sociedad alto medieval, directamente posterior. Tsirkin hablaría de un giro en
el eje económico de la península. El sureste fuertemente romanizado y donde la administración
era más eficaz, seria desangrado por las requisas de los emperadores
enfrascados en costosas e infructuosas guerras. Así, el centro y mas aún, el
norte peninsular, menos urbano y romanizado, pasarían a ser las zonas hegemónicas
económica y culturalmente.
En cualquier caso y con sus matices, estas teorías tienen
una misma base. Las invasiones, la crisis económica-monetaria y la
inestabilidad política como claves para explicar la decadencia de un imperio
como el Romano. Y la decadencia impone retroceso. Por supuesto que algunos
autores hablan de "cambio" en lugar de crisis, pero la idea de
abandono de un tiempo pasado esta presente en todos ellos. Existen dentro de
estas tendencias revisiones a periodos anteriores como el de los Antoninos,
donde ese ideal de autores ilustrados como Gibbon de paraíso terrenal es muy
matizado. Pero mas que investigar razones y consecuencias, las nuevas
investigaciones se plantean nuevas preguntas. ¿Fueron conscientes los propios
romanos durante el siglo III de esa crisis? ¿Hasta que punto las visiones
posteriores, influenciadas por tendencias apocalípticas traídas de las religiones
orientales, o la visiones renacentistas, exageraron la crisis para explicar el
fin de una gloria clásica que nunca existió? ¿Los bárbaros destruyen o permiten
la continuidad del imperio? En definitiva, ¿Crisis o continuidad? No avance o
retroceso sino si los esquemas mentales que configuraron la idea de imperio
siguen presentes en la época de Diocleciano. Incluso ¿Existieron más crisis
similares a la del siglo III durante los 1.000 años de Imperio? ¿Una crisis
presentada de forma tan exagerada, no acabo con un imperio que aun sobreviviría
200 años mas?
Películas como "Salvar al soldado Ryan" muestran
el periodo de la Segunda Guerra
Mundial como un periodo donde predominaban los tonos grises. Probablemente la intención
del director era separarse de anteriores producciones de los años 60 donde la
claridad de los uniformes americanos, en contraste con los alemanes, y los
campos verdes de Francia parecían mostrar la guerra mas similar a un Western
que a un conflicto armado.
Las películas de romanos nos presentaba una Roma de mármol y
oro, de diademas, togas y águilas imperiales. El bajo imperio, apenas recreado
en el cine (Puede mostrar una primera idea de la consideración que se tiene a
este periodo) se representaría como un mundo de ladrillo y hierro, de cascos,
pantalones y cruces, un mundo barbarizado.
Nuestro esquema mental
de desarrollo continuo propio de la ilustración provoca que entendamos que
entre Trajano y Constantino hay una degradación, una crisis, un cambio
sustancial. Pero quizás para un campesino de
Por eso la historia no es el juego de la oca. No tiene ni
comienzo ni final claro. Estaría mas cerca de un parchís. Un parchís de múltiples
jugadores. Circular, sin otro final que "comerte" a tus vecinos,
pudiendo estos regresar y alargándose la partida una eternidad.
Kubain
Bibliografía:
-FERNÁNDEZ UBIÑA, JOSÉ; La
crisis del siglo III: realidad histórica y distorsiones historiográficas,
en CARLOS ESTEPA, DOMINGO PLÁCIDO (coord) Transiciones
en la antigüedad y feudalismo, Madrid, Fundación de investigaciones
marxistas, 1998
-CESPAS PALANCA, ADELA; Crisis
y continuidad en la hispania del siglo III, Madrid, CESIC, 1997
-WHITBY, MICHAEL; El
inicio de la decadencia, Barcelona, RBA, 2009
-MORILLO, ANGEL; Las
incursiones de mauri y francos, en
ALMAGRO-GORBEA, MARTÍN, Historia militar
de España, Tomo I, Prehistoria y antigüedad, Madrid, Laberinto, 2009

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